domingo, 28 de noviembre de 2010

frío. Frío que tienta a los sentimientos con el congelamiento.

En este post, aunque no soy muy aficionada a poner fotos mías, pondré un vestido que tuve la ocasión de ponerme hace relativamente poco, y que me parece una maravilla. (Todo sea para ir calentando motores en la búsqueda de ese ansiado traje que nos hará brillar en Nochevieja. ¿Ya habéis encontrado el vuestro?)




Tea.






jueves, 25 de noviembre de 2010









nuestra perdición es nuestro orgullo,
el deseo de aparentar, no es lo mismo que la realidad de nuestro ser,
y nuestro verdadero ser es el de estar juntos,
mientras tanto sólo nos entretendemos destruyéndonos.





(Si, he vuelto. Los dos últimos comentarios me han animado a seguir posteando por lo menos una temporadita más, ¡gracias!)


+Tea.


martes, 9 de noviembre de 2010

floto, y no es por alas, sino por el dolor de pretender ser quince insufribles centímetros más alta,
mi permufe ha sido reemplazado por el olor a tabaco y a multitud,
mi ojo perfilado a pulso esmeradamente emula ahora un estilo entre lo gótico y lo lloroso,
ya no estudio mis movimientos, sólo me dejo llevar por el golpeteo de la música.
Y ella, es en gran parte culpable de este nuevo renacer.










Tea.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Esta vez ha sido el final de Octubre el que te ha traído,
los recuerdos de un pasado que se han expandido los primeros días de Noviembre,
y a últimos de semana han desaparecido.

aún recuerdo el amor de toda la vida que duró algo menos que un suspiro,
y el dolor de los suspiros mezclados con lágrimas que se extendieron la eternidad.






Pero, toda noche está unido a un nuevo amanecer,
 en tí, y en ellas: todas buenas amigas,
se basa esta nueva entrada.












Tea.

sábado, 30 de octubre de 2010

huele a canela, a sentimientos a flor de piel.

Su farola solitaria aguarda impasible su regreso.
Tararea una canción antigua. Una canción que le
permite infringir las leyes del tiempo,
y viaja a un lejano asiento trasero ajado
de una ranchera familiar,
con una radio estropeada y un único cassette.




Sus pasos se reflejan a lo largo de la calle,

es la reina del lugar.
Ha llegado la primera de madrugada. Es su momento para conquistar.



Clava imaginariamente su bandera, de un verde.
Verde esperanza cree ella.













Tea.
(los buenos tiempos volverán)

jueves, 28 de octubre de 2010

de vuelta tras la petición de alguien que poco o nada es indiferente para mí.






Y cuando volví a entrar en nuestro bar, ese bar de los
lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábados
(dejemos el domingo para guardar) de verano,
yo fui la oleada de nostalgia, preludio
de un maremoto de tristeza que acontecería
a posteriori.
Todas las miradas se desviaron hacía los visillos
de una puerta que permaneció muda. Todos esperaban
verte entrar (quizá no con entusiamo, quizá no por cariño, más bien
por costumbre) pero, tu no estabas allí. Ni siquiera aguardabas
en la calle, cerveza en mano, sonrisa traviesa y el brillo
de unos ojos que parecían reirse de mis
constantes cabreos. Ni siquiera tenía constancia si permanecías
a esos odiosos cientos de kilómetros, que tan detestables
me parecían antaño, luego comprendí y experimenté
que eran preferibles y más llevaderos
los límites espaciales temporales, que los
límites temporales ampliados al infinito.
Y esto es fruto de una reflexión matinal de las siete cuarenta y cinco en el letargo
mental, pero parece que los sentimientos nunca se duermen,
acompañada del frío y a la espera de una amiga rumbo
a emprender una nueva rutina escolar.





(un aniversario triste el de este texto pero, ..., no se puede negar que esa fue mi realidad)





viernes, 15 de octubre de 2010

se me estremecen los dedos de los pies,
siento como mi alma revolotea forcejeando por liberarse de un cuerpo que no le pertenece, de una jaula que sólo frustra sus verdaderos anhelos



Y se me escapa un suspiro de una magnitud considerable,
que se alarga como la interminable raya del ojo
que minuciosamente me he esforzado en
prolongar hasta los confines de mi ser.


 
Y donde una vez fue puesto estratégicamente un rubor melocotón,
ahora hay una gota de agua dulce,
procedente de un lagrimal emborronado de memorias de
falsas ilusiones.


Y sobre el carmín rojo coral,
su estilizado dedo.



No te esfuerzes,
ya no quedan palabras.


Y un tacón de aguja se clavará esta vez en su corazón.






xxx,


Tea.